El 1 de julio de 2026 pasó algo que no ocurría desde hacía ocho años: Google reescribió los términos de servicio de Google Ads. No fue un ajuste cosmético ni una nota al pie. Es la primera actualización de fondo desde 2018, y el motivo es uno solo: la inteligencia artificial dejó de ser una función opcional dentro de la plataforma para convertirse en el motor que crea, arma y optimiza campañas. El texto legal simplemente se puso al día con una realidad que ya estaba operando en las cuentas de todos los anunciantes. Y trae un mensaje incómodo para las marcas: si la IA de Google genera un anuncio con un error, la responsabilidad es tuya. En este artículo te explicamos qué cambió exactamente, por qué importa especialmente en LATAM y qué debería hacer tu marca esta semana.
¿Qué cambió exactamente?
La actualización tiene dos capas. La primera es sobre cómo se usan tus datos. Los nuevos términos aclaran, con un nivel de detalle que la versión de 2018 no tenía, que la información que aporta el anunciante puede alimentar las herramientas automatizadas y de IA de Google para mejorar el rendimiento. Eso incluye tres fuentes concretas: los textos que escribís en las experiencias conversacionales (el asistente con el que "hablás" para configurar una campaña), las URLs que entregás para el armado automático de campañas, y el contenido de tu sitio web cuando autorizás a Google a rastrearlo. En otras palabras, todo lo que le des a la plataforma se convierte en materia prima para su IA.
La segunda capa es la que más ruido genera: la responsabilidad. Según reportó Search Engine Land, los términos refuerzan que el anunciante mantiene la obligación continua de revisar, aprobar o eliminar las campañas y los assets generados automáticamente por Google Ads. La lectura que hace la industria es directa: si el sistema crea o modifica un anuncio, una segmentación o una landing page, y esa campaña corre desde tu cuenta, es tu problema. Ya no se sostiene el argumento de que "fue una sugerencia de la IA". Además, el anunciante es responsable de tener los derechos sobre los insumos que provee, y la sección de pagos ahora contempla cargos regulatorios u operativos específicos por jurisdicción.
Primera reescritura de los términos de Google Ads en ocho años. El cambio no amplía lo que la IA puede hacer: amplía lo que vos sos responsable de controlar.
Este marco legal no llega solo. Acompaña la ola de productos que Google presentó en Google Marketing Live 2026: AI Max para campañas de búsqueda —que prioriza el contexto y la intención por sobre la concordancia exacta de palabras—, los Ads in AI Mode —anuncios patrocinados que aparecen dentro de las respuestas generadas por IA— y los Direct Offers, ofertas que se adjuntan a esas respuestas cuando la intención del usuario coincide con una consulta comercial. Todo apunta a lo mismo: menos control manual, más delegación en la máquina.
Por qué importa para marcas en LATAM
Podría parecer un asunto de letra chica que solo interesa a los abogados. No lo es, y menos en América Latina. La primera razón es de calidad de las señales. Cuanto más depende Google de la IA, más depende esa IA de lo que vos le das: el contenido de tu web, tus feeds de producto, tus textos. Una marca con un sitio pobre, con descripciones genéricas o con datos desactualizados, va a alimentar a la máquina con material mediocre y obtendrá resultados mediocres. En mercados donde muchas marcas todavía arrastran webs improvisadas, esto se vuelve un diferenciador enorme.
La segunda razón es de gobernanza y presupuesto. La automatización de Google está diseñada para gastar de forma eficiente según sus propios objetivos, no necesariamente según los tuyos. Cuando la IA arma una campaña entera "hablando" con un asistente y la responsabilidad legal recae sobre el anunciante, el equipo que no supervisa activamente puede terminar pagando por segmentaciones, creatividades o landing pages que nunca revisó. En una región donde cada peso de inversión publicitaria se cuida con lupa, ceder el control sin supervisión es un lujo que pocas marcas pueden permitirse.
La tercera razón es reputacional y de marca. Los Ads in AI Mode y los assets generados por Gemini pueden combinar tu contenido de maneras que no aprobaste. Si la IA arma un anuncio con un claim que no corresponde, un precio viejo o un tono que no es el de tu marca, ese anuncio sale con tu nombre y bajo tu responsabilidad. Para marcas que trabajaron años su posicionamiento, un desliz automatizado puede costar más que el clic.
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En OM Agency monitoreamos las plataformas en tiempo real y ajustamos las estrategias de paid media de nuestros clientes al instante.
Hablemos →Cómo impacta en tu estrategia de marketing
El cambio no es un motivo para huir de Google Ads ni para apagar la automatización. Es un motivo para operarla con criterio. La IA de Google es genuinamente buena encontrando eficiencias que un humano no vería a esa escala; el error sería usarla como piloto automático total. La estrategia ganadora en 2026 es la de copiloto supervisado: dejar que la máquina proponga y ejecute, pero con puntos de control humanos donde se juega la marca, el mensaje y el presupuesto.
En Paid Media y Performance
Con AI Max y Performance Max cada vez más automatizados, el trabajo del especialista se corre del "armado" hacia el "gobierno" de la campaña: definir exclusiones de marca, revisar los términos de búsqueda a los que la IA te está exponiendo, auditar los assets generados y controlar que el gasto siga la lógica del negocio. Sobre cómo mantener el control cuando la plataforma empuja hacia la caja negra, lo desarrollamos en nuestro análisis de Performance Max y el equilibrio entre automatización y control.
En creatividad y contenido del sitio
Si la IA se alimenta de tu web para crear anuncios, tu web pasa a ser materia prima publicitaria. Descripciones de producto claras, textos consistentes con tu voz de marca y datos actualizados dejan de ser un tema solo de SEO para volverse insumo directo de tus campañas pagas. La frontera entre el contenido orgánico y el paid se difumina, y quien tiene su casa en orden alimenta mejor a la máquina.
En medición y atribución
Con anuncios apareciendo dentro de respuestas de IA, entender de dónde viene cada conversión se vuelve más difícil y más importante. La disciplina de leer bien los datos —y no solo confiar en el número que la plataforma reporta— es lo que separa una inversión rentable de una que se infla sola. Es la misma lógica que aplicamos cuando ayudamos a un e-commerce a triplicar su ROAS en Meta Ads: el algoritmo optimiza, pero la estrategia y la lectura la pone el equipo.
Qué hacer ahora: recomendaciones de OM Agency
No hace falta aceptar nada para que los nuevos términos entren en vigor: ya están activos. Pero sí conviene mover algunas piezas internas esta misma semana. Estas son nuestras recomendaciones concretas:
- Definí quién aprueba lo que la IA genera. Nombrá a un responsable claro de revisar y aprobar cada campaña, creatividad o landing page que la automatización produzca antes de que escale en inversión. Sin dueño, no hay control.
- Auditá tu sitio como si fuera un anuncio. Revisá que las descripciones, precios y claims de tu web estén actualizados y sean correctos, porque esa es la fuente que la IA usará para construir tus anuncios.
- Configurá exclusiones y salvaguardas de marca. Listas de negativos, exclusiones de contenido y controles de segmentación son tu red de seguridad frente a decisiones automáticas que no querés.
- Revisá los términos de búsqueda semanalmente. Con AI Max priorizando contexto sobre concordancia exacta, mirar a qué consultas te está exponiendo la IA deja de ser opcional.
- Documentá tus procesos. Ahora que la responsabilidad es explícitamente tuya, tener un flujo de aprobación registrado te protege ante cualquier error de la plataforma.
La automatización llegó para quedarse y quien la use bien va a competir con una ventaja real de eficiencia. La diferencia entre aprovecharla y sufrirla está en la supervisión. Este cambio de términos es, en el fondo, un recordatorio: la IA hace el trabajo, pero la marca sigue siendo tuya.
Preguntas frecuentes
¿Qué cambió en los términos de servicio de Google Ads en julio de 2026?
Por primera vez en ocho años, Google reescribió los términos de servicio de Google Ads. Desde el 1 de julio de 2026 se aclara cómo se usan los datos que aporta el anunciante —textos escritos en experiencias conversacionales, URLs para el armado automático de campañas y el contenido del sitio que Google rastrea con autorización— a través de las herramientas de IA, y se refuerza que la responsabilidad final sobre las campañas es del anunciante.
¿Quién es responsable si la IA de Google genera un anuncio con un error?
El anunciante. Los nuevos términos establecen que si el sistema crea o modifica un anuncio, una segmentación o una landing page y esa campaña corre desde tu cuenta, la responsabilidad es tuya. Ya no alcanza con argumentar que fue una sugerencia automática: existe la obligación continua de revisar, aprobar o eliminar los assets generados por la IA.
¿Qué son los Ads in AI Mode y los Direct Offers?
Son los nuevos formatos que Google presentó junto con esta actualización. Los Ads in AI Mode son anuncios patrocinados que aparecen dentro de las respuestas generadas por IA cuando el usuario hace preguntas de seguimiento. Los Direct Offers son ofertas de productos o servicios que se adjuntan a esas respuestas cuando la intención coincide con una consulta comercial.
¿Tengo que hacer algo en mi cuenta para aceptar los nuevos términos?
No se requiere ninguna acción para que los términos entren en vigor. Sin embargo, si tu marca opera en Google Ads conviene revisar los flujos de aprobación, definir quién controla las campañas generadas por IA y ajustar los procesos internos, porque la responsabilidad legal ahora recae de forma explícita sobre el anunciante.
¿La IA de Google Ads es obligatoria para mi marca en LATAM?
La automatización no es obligatoria, pero cada vez está más integrada en el flujo por defecto de la plataforma. Para marcas latinoamericanas, la clave es adoptarla con supervisión: aprovechar la eficiencia de la IA sin ceder el control de la marca, el presupuesto ni el cumplimiento legal.
La IA gestiona tus campañas. ¿Quién las controla?
En OM Agency operamos la automatización de Google como copiloto supervisado: eficiencia de la máquina, control humano donde se juega tu marca.
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