Retail media en LATAM: red de datos de compra conectada a barras de inversión publicitaria sobre fondo azul con acentos amarillos

Retail media: qué es y por qué está reordenando la inversión publicitaria en LATAM

Durante veinte años, la publicidad digital se organizó alrededor de dos preguntas: cómo llegar a la persona correcta y cómo saber si funcionó. Los buscadores respondieron la primera con intención de búsqueda y las redes sociales con datos de comportamiento. Ambas respuestas se apoyaban en una infraestructura de seguimiento que hoy está desarmándose. Mientras tanto, un tercer actor que siempre estuvo ahí descubrió que tenía la mejor respuesta de las tres y nadie se la estaba comprando: el comercio que efectivamente vende el producto. Eso es el retail media, y explica por qué las cadenas de supermercados, las farmacias y los grandes mercados en línea de la región dejaron de comportarse como vendedores de productos para empezar a comportarse como medios de comunicación.

Qué es el retail media (y qué no es)

El retail media es la publicidad que un comercio vende dentro de sus propios activos, usando sus propios datos de compra. No es un formato ni una herramienta: es un modelo de negocio. Cuando un supermercado en línea te muestra tres marcas de café patrocinadas antes que el resultado orgánico de tu búsqueda, eso es retail media. Cuando una farmacia envía un correo con una promoción específica de un laboratorio a las personas que compraron productos de esa categoría en los últimos noventa días, eso también lo es. Y cuando una pantalla en el pasillo de una tienda física cambia el anuncio según la hora y el flujo de gente, también.

Lo que distingue a este canal de todo lo anterior no es el inventario publicitario, que existe desde siempre. Es el dato. Meta sabe qué te interesa, Google sabe qué buscaste, pero el comercio sabe qué compraste, cuánto pagaste, con qué frecuencia volvés y qué dejaste de comprar. Esa es la diferencia entre una señal declarada y una señal transaccional, y en términos de valor publicitario no se parecen en nada.

Conviene aclarar qué no es. No es comercio electrónico: vender productos y vender espacio publicitario son negocios distintos que conviven en la misma plataforma. Tampoco es simplemente “anunciar en un mercado en línea”, aunque ese sea el punto de entrada más común. El retail media maduro incluye inventario fuera del sitio del comercio, activación en tienda física y venta de audiencias a marcas que ni siquiera se venden ahí.

Las tres fuerzas que lo empujaron

Este canal no creció por moda. Creció porque tres presiones distintas empujaron en la misma dirección al mismo tiempo.

1. La medición tradicional se rompió

La desaparición progresiva de las cookies de terceros y las restricciones de seguimiento en dispositivos móviles dejaron a las marcas con un problema serio de atribución. Ya escribimos sobre cómo medir campañas en un escenario sin cookies, y la conclusión de fondo es que el dato propio se volvió el activo más caro del marketing. El comercio tiene ese dato por definición: no necesita rastrear a nadie fuera de su plataforma porque la transacción ocurre adentro.

2. El margen del retail es insostenible

Vender productos deja márgenes de un dígito. Vender publicidad deja márgenes que superan el 50 %. Para una cadena que opera con rentabilidad ajustada, montar una unidad de medios no es una diversificación oportunista: es la línea de negocio que sostiene la rentabilidad total. Esto explica la agresividad con la que los comercios están construyendo estas plataformas y por qué los espacios se encarecen tan rápido.

3. La proximidad a la decisión de compra

Un anuncio en una red social alcanza a alguien que está distraído. Un anuncio en el buscador interno de un comercio alcanza a alguien con el carrito abierto y la tarjeta a mano. La distancia entre el estímulo y la conversión se mide en segundos, no en días. Eso comprime el recorrido de compra y hace que el retorno declarado se vea espectacular, aunque más adelante veremos por qué ese número engaña.

El retail media es el único canal donde el que te vende el anuncio, el que mide el resultado y el que cobra la venta son la misma empresa. Esa concentración es su mayor fortaleza operativa y su mayor riesgo de medición.

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Cómo funciona el ecosistema

Aunque cada plataforma tiene su propia nomenclatura, el inventario se ordena en tres capas que conviene distinguir porque cumplen funciones muy distintas.

Las tres capas se apoyan en el mismo motor: una base de datos de compra que permite construir audiencias por comportamiento real y, sobre todo, cerrar el círculo entre exposición publicitaria y venta registrada. Esa capacidad de activar datos propios sin depender de terceros es exactamente lo que las marcas están comprando.

El estado del retail media en América Latina

La región llegó a este canal con retraso respecto a Estados Unidos y Europa, pero con una particularidad que acelera todo: aquí la concentración del comercio en línea es mucho mayor. Cuando una sola plataforma domina una porción enorme de la venta digital de un país, esa plataforma no necesita convencer a nadie de que su inventario vale la pena. Se vuelve una parada obligada.

Eso genera un escenario de dos velocidades. Por un lado, los grandes mercados en línea ya operan plataformas publicitarias sofisticadas, con subastas, segmentación por comportamiento de compra y reportes propios. Por el otro, las cadenas tradicionales de supermercados, farmacias y tiendas por departamento recién están montando su oferta, con inventario limitado, medición todavía rudimentaria y equipos comerciales que aprenden sobre la marcha.

Para una marca, esa asimetría es una oportunidad temporal. Los espacios de las cadenas tradicionales todavía se negocian a precios que no reflejan su valor real, porque el mercado aún no aprendió a valorarlos. Esa ventana se cierra en cuanto la demanda alcanza a la oferta, que es exactamente lo que pasó en los mercados en línea grandes en los últimos tres años.

Hay un segundo factor regional que suele subestimarse: el peso de la tienda física. En América Latina, la enorme mayoría de la compra de consumo masivo sigue ocurriendo fuera de línea. Las plataformas que logren conectar la exposición digital con la venta física —vía programas de fidelización o medios de pago— van a tener una propuesta que ninguna red social puede igualar. Es la misma lógica de integración que discutimos al hablar de marketing 360 y canales integrados: el valor está en el cruce, no en el canal aislado.

Qué cambia para tu marca

Si vendés productos de consumo, el retail media reordena tres decisiones que probablemente hoy tomás por separado.

El presupuesto comercial y el publicitario dejan de ser dos cosas

Históricamente, lo que se negociaba con el comercio —espacio en góndola, promociones, acuerdos comerciales— vivía en un presupuesto distinto al de la publicidad digital. Con el retail media esa frontera se disuelve, porque el mismo interlocutor te vende ambas cosas y las empaqueta junto. Las marcas que siguen tratándolos como partidas separadas terminan pagando dos veces por la misma visibilidad.

La ficha de producto se convierte en una pieza de conversión

De nada sirve ganar la puja por el primer lugar si la ficha del producto tiene una foto mala, un título ambiguo y ninguna reseña. En este canal, el activo creativo no es el anuncio: es la página del producto. Optimizarla es un trabajo de contenido y de posicionamiento interno más parecido al trabajo editorial de largo plazo que a una campaña de tres semanas.

La disciplina de medición se vuelve obligatoria

Como la plataforma reporta sus propios resultados, la marca necesita una lectura independiente. Sin eso, se repite el patrón que ya vimos con la publicidad de resultados: cifras espectaculares en el panel y un negocio que no crece. Es la misma lógica que aplicamos al analizar el retorno real de las campañas de comercio electrónico.

Los límites que casi nadie menciona

El entusiasmo alrededor de este canal esconde tres problemas que conviene tener claros antes de mover presupuesto.

Captura demanda, no la crea. El retail media actúa sobre alguien que ya decidió comprar en esa categoría. Es extraordinariamente eficiente para ganar la elección final y completamente inútil para hacer que alguien quiera tu producto por primera vez. Una marca que traslada todo su presupuesto a este canal deja de alimentar la demanda que después intenta capturar, y en dos o tres años descubre que compite por un grupo de personas que se achica mientras el costo por clic sube.

El juez es parte interesada. Las ventas atribuidas que reporta la plataforma incluyen, casi siempre, compras que habrían ocurrido de todos modos. La única forma honesta de medir es contra un grupo de control o comparando períodos con y sin inversión. Cuando una marca hace ese ejercicio por primera vez, el retorno real suele ser una fracción del declarado.

La construcción de marca no ocurre acá. Un producto patrocinado en un buscador interno no comunica posicionamiento, no genera preferencia y no construye memoria. Eso sigue pasando en contenido, en redes y en la conversación con la audiencia —el trabajo de construir comunidad o de activar voces relevantes en la región no se reemplaza con inventario publicitario en un comercio.

La lectura sensata, entonces, no es “mover todo al retail media” sino entender qué función cumple: es el canal de cierre. Funciona cuando hay demanda que cerrar. Si no la hay, lo que estás haciendo es pagar por aparecer primero en una búsqueda que nadie hace. Podés revisar más análisis de este tipo en nuestro blog o ver cómo trabajamos la inversión en medios pagos.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el retail media?

Es la publicidad que un comercio vende dentro de sus propios activos digitales y físicos: los resultados patrocinados de su buscador interno, los banners de sus categorías, sus envíos de correo, sus pantallas en tienda y las audiencias que construye con sus datos de compra. La diferencia con la publicidad tradicional es que el comercio conoce lo que la persona compró de verdad, no lo que declaró que le interesaba.

¿En qué se diferencia del comercio electrónico?

El comercio electrónico es la venta de productos; el retail media es la venta de espacio publicitario y datos alrededor de esa venta. Son dos negocios distintos con márgenes muy distintos: mover una caja deja entre 2 % y 5 % de margen, y vender la visibilidad de esa caja puede dejar más del 50 %. Por eso las cadenas empujan el segundo negocio con tanta fuerza.

¿Le sirve el retail media a una marca chica?

Sirve si ya vendés dentro de esa plataforma y tenés margen unitario para sostener la puja. No sirve como canal de descubrimiento aislado ni para construir marca desde cero, porque captura demanda que ya existe. Una marca chica suele obtener más de invertir primero en posicionamiento y contenido propio, y sumar retail media cuando la búsqueda de su categoría ya tiene volumen.

¿Cómo se mide el retail media?

Con ventas atribuidas dentro de la propia plataforma, lo que se conoce como retorno sobre la inversión publicitaria. El problema es que esa medición la reporta el mismo actor que te vende el espacio y suele incluir ventas que igual habrían ocurrido. La métrica sana es la venta incremental: cuánto vendiste de más respecto a un período sin inversión o respecto a un grupo de control.

¿El retail media reemplaza a Meta y Google?

No los reemplaza, los complementa en otro momento de la decisión. Meta y Google generan demanda y atención antes de la compra; el retail media la captura cuando la persona ya está eligiendo entre productos. Una marca que solo invierte en retail media compite por una demanda que no ayudó a crear y termina pagando cada vez más por el mismo tráfico.

El canal nuevo no sirve si la estrategia es vieja

Auditamos dónde está tu inversión hoy, qué parte genera demanda y qué parte solo la captura, y armamos el plan que conecta las dos cosas.

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